TRONCHO XIII
Habían pasado siete meses... nuestras relaciones habían superado muchos escalones... y una de las veces, cogí aquellas llaves casi olvidadas de la casa de la tía Carmen, en Agustín Rodríguez Bonat, cerca de la Casa Grande, y nos habíamos puesto de acuerdo.... porque a pesar de todas mis aventura en Inglaterra o sea, en el extranjero, y a mi forma de pensar muy liberal, pues yo seguía siendo primerizo, “virgen”, que se dice.... porque nunca había llegado a consumar unas digamos, relaciones intimas... siempre, casi a punto... pero solo eso.
Por fin, iba a tener mis primeras relaciones sexuales... ¡ Que cosas, verdad !
Menudos nervios... llevamos alguna bebida, no recuerdo, quizá güisky con coca cola, y como allá no había luz, unas velas que daban mas intimidad.
Había una habitación interior, y una cama. Nos dimos muchos besos, nos hicimos muchas caricias, todo fue muy tranquilo, muy calculado, muy pensado....
Yo había pedido hacerla mi esposa, en las Cuevas de Drácula, unas cuevas, en la Cava Baja de Madrid, tomando una sangría... la dije que estaba enamorado de ella, que la quería para mi, y ella se sincero conmigo, intento decirme cosas, que yo ni quería ni debía escuchar... que si conocía, me dijo, a los Gemelos del Sur, que si esto, que si lo otro....
Pasado un tiempo, recuerdo que la había invitado a comer con nosotros, en mi casa, y todo resulto muy bien. En otra ocasión, habíamos quedado con mi padres para ir al cine Jorge Juan (Ya no existe)...
Ella, Arna, era rubia y se cardaba el pelo maravillosamente (Entonces, se estilaba mucho el pelo cardado y los moños), y ella, se hacia unos moños estupendos. Olvidaba decir que era peluquera....
Hoy recuerdo todo esto, a mis 65 años.... Ella es mi esposa, me dio dos maravillosos hijos, y aunque no se lo cree, la quiero hoy como entonces lo hice.
Bueno, pues ese día que íbamos a ir al cine con mis padres, ella traía un traje amarillo estampado, y con su pelo rubio y una plaga de mosquitos que había por esa zona de Madrid, sin darnos cuenta, su vertido, su moño, su pelo quedo impregnado, lleno de mosquitos. Los nervios se nos pusieron a todos, de punta. Hubimos de volver a casa por este motivo....
Después de todo esto, no encaminamos a nuestro matrimonio. Y nos casamos el ocho de Agosto de 1966, o sea que con esto quiero decir, que el ocho de agosto, haremos cuarenta y dos años de casados...
Siempre la he sido fiel, nunca he tenido relaciones extramaritales.








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