Sigo con el TRONCHO I (Continuacion)
Por primera vez, me hacen un psicotécnico - y saco una buena calificación. Después de una semanita de preparación teórica. ¡Hala! ¡A las maquinas!
El afilado de la piedra de esmeril (Carborundo), no se me daba mal. Incluso el llenado de la maquina con taladrína para la refrigeración de las piezas, tampoco. (tenia un verde precioso). Pero parece que la paciencia, no era mi fuerte. La producción era baja, y para ajustarme a lo programado, arrimaba demasiado la piedra, con lo cual el acabado que tenia que ser fino, era basto, y en cuanto me descuidaba, la piedra se partía, y los trozos salían volando peligrosamente. Llegó una vez, a haber mas preparaciones de maquina que piezas producidas. Los de "Tiempos y métodos" no sabían ya que hacer conmigo. Los "Preparadores" tenían mas paciencia que el santo Job, y los encargados, debían de reírse por lo bajíni, del psicólogo que me había recomendado. Y yo me llevaba cada mes, once mil quinientas "pelas" de la época, que no estaba nada mal.
Por aquel entonces, nos cambiamos a vivir al Pº de la Reina Cristina, desde la Puerta del Ángel, a donde antes nos habíamos cambiado no recuerdo por que razones. Nuevos amigos, nuevas aventuras.
Durante el verano, nos reuníamos toda la pandilla, en los jardincillos que separan el paseo de la Reina Cristina, con la avenida de Ciudad de Barcelona, y que al este, limitan con Nª Sra. de Atocha. Contábamos chistes, durante horas. Allí había unos registros de alcantarillado, que abríamos, y nos recorríamos todas la arterías importantes, pero por debajo del suelo: El P° del Prado, Atocha, Sta.. Ma de la Cabeza, etc. ¡ Pero que muy bien! ¡ Lo pasábamos muy bien !
¡ Jolin ! ¡ Y los guateques !
Con aquella pandilla, nos montábamos unos guateques de maravilla. ¡Vaya, hombre, el pareado ¡
Quien llevaba el cotarro, era Aparicio. Los padres de Angel Aparicio, le dejaban ciertos domingos la casa libre, y podíamos utilizar el comedor, el salón y la salita. Su padre debía ser un gerifalte de Movimiento Nacional, y tenían una casa, mas bien grande. Nunca se me ocurrío investigarlo, y desde luego, en aquella época, tampoco me interesaba demasiado. En fin, que mediante una leve aportación económica común, se compraba un fuerte suministro de "panchitos", patatas fritas, aceitunas, naranjada, limonada, vino, y alguna cosa mas fuerte. (Naranjas, plátanos, manzanas) y así, hacíamos una mezcla suave, que al final sobraba y nos tomábamos nosotros, por que las chicas recelaban. La pandilla, la formábamos unos ocho o diez, pero solo me acuerdo de Aparicio, Funes, Eduardo y Christian. Y a casi todos ellos, les he perdido la huella.
Los padres de Aparicio, se presentaban sobre las ocho y media o nueve menos cuarto, con lo cual no nos podíamos comer ni una rosca. Lo cierto es que el momento y el entorno, nos hacían realmente inocentes, y las roscas que nos podíamos comer eran simples besos, de los de tornillo, si la chica aceptaba. Las chicas se movían en pandilla, y así, las oportunidades se reducían al mínimo. Hubo de pasar bastante tiempo para que las cosas tuvieran otra perspectiva.
Fue por aquellos años cuando conocí a Aida y Loli. Aida era una chica flaca, enfermiza pero con una carita angelical y tinos dientes que siempre llevaban aparato. Fue el primer aparato que vi en una boca.
Me hacia mucho tilín... pero nada. Fue mi amor de adolescente.
¡ Leches !! Mi hermanita había conseguido un trabajo para mi, en
Inglaterra !
¡ Tenia que arreglar los papeles !. Cuando le explique al Jefe de Personal (El tan afamado psicólogo), que me iba, me pareció observar en él un gesto de alivio. Mis preparadores, controladores, etc. etc., respiraron. Y la "David Brown, Egranajes" perdió a unos de sus lideres productivos, así, sin pena ni gloria.
Y luego, el continuo peregrinar a "Emigración" en Pintor Rosales, hasta lograr las autorizaciones precisas ! - tenia dieciocho años, y era menor de edad - Mis papás tenían que autorizarme, y además, me iba sin hacer la "mili".
Y finalmente el viaje. La aventura era total. El poco francés que sabia, lo había aprendido en el bachiller y desde luego :¡ Ingles, nada !
Para solucionar el problema, mi hermana preparó una serie de cartulinas, con frases hechas aplicables a cada situación. Y desde luego puedo asegurar ahora que llegue a destino, sano y salvo.








21.11.07 @ 08:33